Fue la pasada Semana Santa que bajamos a Marruecos con nuestro digno aunque humilde Mitsubishi Montero siguiendo a una recua de aficionados al 4×4. Poco que comentar: mucha arena, mucha velocidad, saltos y baches, eslingas y palas, pistas y dunas, nada de turismo. En eso podemos resumir un viaje intenso y teñido de emociones y adrenalina. La siguientes imágenes son significativas de la experiencia: Marruecos a ritmo de rally.
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